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Chamanismo y alquimia

23 noviembre, 2019

Ambos unidos con un mismo fin, ya sea a través de plantas de poder, o de saberes herméticos, los dos senderos llevan a la liberación del hombre de las que han impedido de cierta manera su evolución. 

Hay varias corrientes de pensamiento, que a pesar de que puedan parecer distantes, tienen un hilo, una especie de génesis que los une, por ritos, operaciones símbolos, o semejanzas en lenguaje, que nos muestran todas, extraordinarias analogías. Todo esto se sabe a través de varios años de análisis prácticos.

También cabe recalcar que no hay que fiarse de cualquier fuente que nos diga el uso de las plantas medicinales ni su efecto, ya que muchas de estas, no lo han experimentado en primera persona, ahí la diferencia de alguien que sabe y alguien que no a través de experiencias.

La palabra CHAMÁN proviene de la expresión tungu saman y significa “el que está en éxtasis”.

 

Esto viene a que las plantas de poder sirven para llegar a un estado de éxtasis de una práctica muy antigua, donde su finalidad es llegar a un estado alterado de la conciencia para el autoconocimiento. 

Este tipo de rituales debe ser estrictamente llevado a cabo solo para fines de este tipo, y debe hacerse con un experto, un auténtico chamán, que ayudara a ser una guía, y a dar la porción exacta de estas sustancias, de lo contario la persona puede verse afectada, y la planta, no debe causar adicción. Cabe destacar, que no es lo mismo un drogadicto a un hombre de conocimiento chamánico. 

 

ALQUIMIA Y CHAMANISMO

 

En el caso de la alquimia, la droga debe proveer un apoyo para trascender a la conciencia permitiendo el acceso al reino astral. Al igual que en el chamanismo, el éxtasis tiene un valor indiscutible con el contexto alquímico. A través de esto se puede alcanzar el arquetipo simbólico y lenguajes ocultos que se esconden en nuestro templo interior para alcanzar la iniciación completa del alquimista.

Aunque ambos casos, tanto el chamán como el alquimista tienen sus puntos de contacto, por un lado, el chamán desciende al mundo de los arquetipos oscuros o llamado mundo de las sombras, para tener contacto con seres de ultratumba. De forma análoga, el alquimista durante la fase negra, se adentra en regiones oscuras de una psique para obtener el renacimiento y más tarde la eliminación de su ¨materia inferior¨. Después de esto, procede a un estado luminoso que anuncia una nueva transmutación. Esto equivaldría a cuando el chamán obtiene lo mismo mediante el trance, lo que permite liberar su cuerpo astral con el fin de acceder a aquellos territorios situados más allá de la vida o la muerte.

 La siguiente fase es cuando el alquimista pone en acción lo aprendido. Es la etapa activa, donde se conecta con el fuego cósmico. Este fuego natural combina las formas que están ocultas dentro de su misma sustancia. El chamán por su parte, domina por adiestramiento el espíritu invisible (por este motivo se les conoce como amos del fuego).

 

 

 

 

Existen varias maneras distintas de entrar a este éxtasis, desde un punto de vista hermético, nos encontramos con conocimientos bien definidos que, una vez adquiridos y comprendidos, pueden generar una lenta pero constante transmutación (transmutar significa elevarse a un plano superior para dirigir el camino de uno mismo), y convertirse en el instrumento primario para el despertar del potencial oculto del ser humano. De esta manera es posible acceder a los secretos custodiados por la naturaleza.

Esto es universalmente conocido y aplicable sobre varios planos del universo material, mental y espiritual. Los antiguos hermetistas lo consideraban como uno de los instrumentos mentales más importantes para eliminar obstáculos al mundo de los misterios.

 

 

 

Examinar el mundo de las causas ayuda al futuro alquimista a obtener la posesión de ese objeto misterioso que impregna cualquier manifestación física o hiperfísica (tal como explica la ley de causa y efecto de los herméticos) en resumen, no existe la casualidad.

 

En cambio, existen varios planos de CAUSALIDAD. El verdadero sabio, el auténtico hermetista y alquimista, conoce el arte y los métodos operativos para superar el llamado plano ordinario de causas y efectos.

Elevándose a un plano superior, el iniciado se transforma en causante, esto tanto como para el chamán como el alquimista.  Elevarse de esta manera significa dominar la corriente vulgar y profana convirtiéndose en el dueño del camino de uno mismo. 

KIBALÓN
Estos principios se pueden encontrar en el Kibalión.

Uno de los conceptos más importantes en la obra Kibalión está relacionado con la transmutación mental.

 

TRANSMUTACIÓN MENTAL

 La acción transmutativa desde un punto de vista mental, designa la capacidad de transformar los estados, formas y condiciones mentales en otros. En sí, la transmutación mental es el arte de la química mental. Es una forma de psicología mística práctica que produce auténticos cambios, puesto que el universo mismo, es mental. Esto quiere decir que le sustrato de la realidad universal, es la mente.

   Entonces, si lo que es universal lo es por su naturaleza mental, entonces la transmutación corresponde a un proceso de cambio que actúe sobre las condiciones del universo, en función de la materia, de la fuerza y de la mente; Es esta la verdadera magia la que corresponde con la alquimia interior.

  Una vez que esto está establecido, el maestro tendría que ser capaz de controlar tanto las condiciones mentales como las materiales.

Así el chamán camina sobre el fuego y el alquimista domina las corrientes de la luz astral. El poder de la transmutación actúa sobre la mente de otros individuos, provocando cambios consientes e inconscientes y variando los estados internos.

 Así, como está escrito en el Kibalión . Permanezcamos entonces a la sabiduría oculta que nos rodea.